martes, 16 de diciembre de 2014

Reinaldo Edmundo Marchant - Luz

tapa del libro El lugar donde la Nube Paraba - Reinaldo Edmundo Marchant
editorial Amanuense (Chile)


LUZ

Jesús es un amigo. Nuestro buen pastor. Le hablo lo que me ocurre. Nadie escucha con su atención. Todas las cosas imposibles revelo a su Corazón. Sé que el fruto de su Espíritu es amor y perdón. Está montado sobre un asno. Es sencillo y humilde, como la pequeña flor.

Jesús es luz en las tinieblas, libera a almas perdidas. Cada día diálogo con Él. Siempre agradezco lo que regala. La aparición del día. Aquel pajarillo que revuela tintineando notas alegres. Esa semilla que alimenta y la dicha que genera la fe. Enseña que a nada se debe temer. Que sigamos caminando con las manos abiertas, a la manera de un ave jugando con el sombrero de un rey.

Clemente y piadoso es este amigo. Lo que dice es sabiduría Divina, una deliciosa fuente de agua cristalina. Acompaña sin dejarse ver. Toca el hombro para que se entienda que se encuentra atento por ahí, vigilando el prado de aves que no les faltará qué comer. Brinda la misma protección que a Judas Iscariote, quien lo traicionó y luego santiguó con su perdón.

Jesús es palpable. Tiene franqueza de camarada. Es accesible como una ventana al sol. Dispone a los amados para que se fortalezcan en respeto y bondad. Con voz amable invita a recorrer los secretos eternos. De cuando en vez, utiliza metáforas de correcciones hacia el hombre que desea renacer.

En momentos de zozobras lo invoqué y mi ánimo comenzó a sostener. Aguardaba ese arrepentimiento que no podía desprender. Sin ostentación, me hartó de alivio. Robusteció la lámpara de los ojos. Traspasé sentimientos llenos de pesar. Desdichas. Heridas abiertas con sal. A menudo lo escucho decir: siempre cuéntale al Padre que hiciste lo que te vio hacer.

Cristo es un compañero universal. Diseñó un plan de adoración para los que están en faltas y no pueden avanzar. Le gusta amar que ser amado. Oír a los que padecen y no encuentran paz. Siembra consuelo en seres humildes. A aquellos quela gente llama basura, los declara tesoro del Reino Celestial.

Busca ovejas perdidas. Si falta una de un millar, a esa sale a encontrar. Hizo crecer una calabacera, que en una noche nació y en la otra noche pereció. Es inseparable incluso cuando nadie lo es con Él. Glorificó a quienes lo negaron. En la Cruz clavaron sus Manos, y a un ladrón aseguró su redención. Nunca olvida al huérfano. Al que está en abandono. Cuando la vida se pone dura, rescata de espesos bosques, sin esperar nada a cambio.

Sabemos que es el Hijo de María y José. Puso la otra mejilla. Predicó parábolas para librarse de la maldición. Es intermediario de un Ser Superior. A su tiempo satisface lo que necesitamos. De tanto apreciarlo en la piel, suelo imaginarlo a la manera de un niño sabio que recoge las desventuras que a modo de trampas ponen en los pies.

En medio de turbulencias paganas, a incrédulos resaltó que nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos*. Así es el Mesías, nacido en una modesta casa de Belén. Quien, en medio del bullicio terrestre, no se cansó de amar, dar y servir. Y hasta hoy derrama confianza, sentado a la diestra de su Padre, en el Tercer Cielo, frente a la música de un mar sonoro.




Juan 15:13


(c) Reinaldo Edmundo Marchant
Santiago de Chile

El cuento Luz pertenece al libro El lugar donde la Nube Paraba publicado por editorial Amanuense, Chile.

1 comentario:

BENJAMÍN SILVA T. dijo...

ME PARECE UNA BUENA NARRATIVA DE EXALTACIÓN DE LA PERSONA DE JESUCRISTO, EN UNA EXQUISITA MIXTURA DE LA CREATIVA E ILUSTRADA PLUMA DE REINALDO MARCHANT Y EL HOMBRE QUE DIVIDIÓ LA HISTORIA EN A.C Y D.C.
ES BUENO TENER LITERATURA ALTERNATIVA DE INSPIRACIÓN CRISTIANA.FELICITACIONES.